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Suenan y resuenan ahora voces a lo largo y ancho del orbe: "hay crisis" ¿Seguro?
Es más, todo nos afecta a todos -y en tiempo real-.
Me da mucho que pensar, porque estando además a medias de un trabajo de investigación sobre el asunto -o casi-, hay decenas de cuestiones que podrían llenar otras tantas entradas para Corazón, lengua y manos. Pero lanzo una, muy elemental:
* No se puede desvincular la economía de la moral, como parte señera de la cultura de una sociedad. ¿No adolecen nuestras economías -aparte de los fallos técnicos- de referencias, de valores, de justicia? ¿Se puede configurar un sistema eficiente y justo de producción y distribución de bienes y servicios sin basarlo en una cultura humanizante? Se habla mucho de inyectar dinero en el universo financiero; ¿se ha pensado en inyectar verdad, solidaridad, decencia?
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