domingo, 13 de junio de 2010

Raíces cristianas de la economía de libre mercado


CHAUFEN, Alejandro Antonio, Raíces cristianas de la economía de libre mercado, El buey mudo, Madrid, 2009, ensayo, 287 páginas, ensayo.

(de este ensayo saqué el post anterior de Domingo de Soto)

La verdad es que hay que ser un tanto excéntrico para abrir un libro que analiza la labor de los teólogos escolásticos españoles del siglo XVI en lo concerniente a los aspectos morales de la economía. Pero mucho menos que para escribirlo...

El caso es que ha supuesto una lectura no digamos que apasionante, pero sí interesante. Lo tengo en la bibliografía de la tesina, y es cierto que rompe muchos de los tópicos que suelen manifestarse ampliamente. Muchos tratados sobre historia del pensamiento económico comienzan con la obra de Adam Smith, pero él tiene también, aun de modo indirecto, sus propias raíces.

Estos frailes son depositarios de una gran tradición de pensamiento, pues la escolástica es no solo una antigua forma de hacer, sino toda una forma de analizar la realidad, partiendo de una observación de los hechos y una serie de brillantes disquisiciones y combates entre posiciones contrapuestas.

El autor, que es argentino y un investigador de la escuela liberal, afirma que estos pensadores ya fueron estableciendo jalones tales como la necesidad de salvaguardar la propiedad privada y el valor del mercado como elemento necesario para una sana distribución de las riquezas.

Lo que pasa es que quizás es solo una mitad de la verdad, porque estos mismos hacen referencias constantes a la íntima trabazón que debe haber entre ética y economía, algo que no suele practicarse por estos lares...

Están todos bien

Ficha de la película.

Se trata de un remake de una película italiana que trata del mismo asunto. Supongo que con las diferencias que exige el cambio de orilla atlántica. Pero se trata de una película rodada con mucha delicadeza, aunque la historia es un tanto simple. Un padre está en el otoño de su vida volviendo sobre sus pasos y busca a sus hijos, busca recuperar un tiempo perdido.

Como es de esperar, porque si no no habría película, las cosas son complicadas, y el tiempo de la candorosa infancia y los mensajes simples con que su padre les animaba a buscar su lugar en la vida han perdido su vigencia.

La verdad es que lo mejor de la película es la actuación de Robert de Niro, aunque no soy lo ecuánime que debiera. También puede resultar interesante ese retrato de la sociedad norteamericana que ha hecho de la independencia personal un valor más fuerte que el de la propia familia, y eso muchas veces hace crujir las vidas de las personas.

MJ y yo la vimos un sábado noche vía vídeoclub, al tiempo que nos comíamos una pizza. No da para mucho más.

viernes, 11 de junio de 2010

Ya nos lo advertían en el siglo XVI...


Domingo de Soto fue un fraile dominico que vivió en España y escribió hace 447 años (1553) un libro "De la Justicia y el Derecho", donde advertía algo que es plenamente vigente. Algunos de nuestros mandamases deberían tenerlo muy presente:

Finalmente, han de tener aquí en cuenta los jefes de Estado que como la justicia distributiva es una virtud que actúa entre dos extremos, está por uno y otra limitada. Y así ni permite que los bienes se repartan en tanta abundancia que dejen exhausto el erario público, que es sumamente necesario que se encuentre abastecido, ni permite que se muestren tan austeros en la distribución de los bienes, que no permitan con ellos favor alguno a los cuidadanos que, muchísimas veces, tienen de ellos necesidad. Y sobre todo han de evitar siempre que los tributos y censos que se imponen al pueblo con destino a las necesidades públicas no se empleen en usos extraños; porque de quí nacen grandes peligros para la sociedad, y el pueblo, que no carece de provaciones, se siente gravemente oprimido; ya que esto suele ser la causa de que los tributos se aumenten de día en día. Pero esto se tratará más por extenso al fin de la cuestión siguiente.

En nuestros tiempos se ha desatado el lazo que debe unir a ética y economía; la izquierda suele renunciar a la moral personal, cosa de carcas -dicen-; la derecha suele presentar que en el fondo la economía debe marchar por su lado, debe liberarse de ataduras -dicen-. Y por ello buscan legitimar su forma de hacer desde la ideología...

Este fragmento lo he sacado de un librito que estoy terminando de leer. Pronto daré noticias al respecto.

martes, 8 de junio de 2010

Huelguecita


Tocaba convocarla. Digo. La huelguecita de funcionarios del 8 de junio. Es que nos han tocado el sueldo...
Parece que no ha sido mayoritaria, la verdad. Yo no la he secundado. Tengo mis razones. La primera no es que me guste ganar menos dinero. La segunda tampoco es que desee paliar cualquier mal que le puedan desear o causar a nuestro excelente gobierno...

1. Respetar a los compañeros que sí la han secundado. Me parece que tienen agallas. Quizás más que yo. Sé que el bienestar del que hoy podemos disfrutar los maestros nacionales son gracias en parte a los compañeros que antes han luchado por conseguirlo, y que de este modo será complicado hacernos valer.

2. Los convocantes tienen legitimidad para hacerlo, pero para mí no tienen autoridad moral. La cuestión es que estos recortes son las primeras consecuencias en la función pública -habrá más, no lo duden- de la falta de realismo y de prudencia de nuestros gobernantes. ¿No recuerdan que en 2008 -no en 1930- nuestro amado líder ZP nos juró que eso de la crisis era algo que a nosotros no nos iba a tocar? El gobierno a jugado a pasar de perfil, pero está cogiendo los frutos que él ha sembrado. Y sus grandes compañeros de viaje han sido los que ahora dicen que no les mola lo que hace...

3. El sector privado lleva dos años y pico haciendo sus ajustes. Como en España la legislación laboral es la que es, lo hacen por la vía del paro. ¿O en la empresa privada no se han recortado mucho los sueldos, las prebendas, los coches de renting y demás asuntillos? Hacer huelga porque me bajan 130 € cuando hay más de 9 millones de pobres en nuestro país -según Cáritas- y casi cinco millones de parados me cuesta un poco...

4. No se va a conseguir nada. Ya está firmado y aprobado en el Congreso de los Diputados. Ayer le pedían a la Ministra de Economía en el Ecofin que estaba bien, pero que son precisas más medidas para atajar el déficit en que ha incurrido el Reino de España bajo los auspicios de nuestro gobierno.

4. No hago la huelga, pero no votaré a ZP. Lo tengo claro. Elecciones cuanto antes.

Estilo de vida adolescente



Ayer mientras pedaleaba por Santa Pola me dio por pensar que se nos vende un estilo de vida que pide ensanchar la etapa de vida transitoria que llamamos adolescencia. La verdad es que ayer, mientras veía las caras de los alumnos que hacían sus declaraciones ante la alcachofa de la tele de turno para ilustrar la celebración de la Prueba de Acceso a la Universidad, conveníamos mi mujer y yo que es una edad poco afortunada. La cara dicen que es el espejo del alma, y ciertamente entre los adolescentes abundan los que tienen rostros y anatomías desproporcionadas. Por no decir de lo que hay en la azotea...

Vaya, que en el fondo un adolescente no sabe a ciencia cierta lo que quiere, aunque diga que lo quiere todo y que sed come el mundo... Que aunque parezca que lo tiene todo asumido, lo que le falta es experiencia y conocimiento cierto de las cosas. Le suele sobrar o bien arrogancia o bien miedos, pero no suele estar hecho.
Pero hoy en día hay elementos culturales de fondo que nos impulsan a no vencer esta etapa. Esto se hace por sus dos márgenes. A los niños se les impulsa a abandonar prematuramente las notas esenciales de la infancia, pues su inocencia y su fantasía son ahogados a base de consumo y picardías. Lo digo porque en nuestra España desde que comienzan su enseñanza secundaria con doce años -yo la empecé con catorce- se quema esta etapa de infancia tardía que tan buenos recuerdos da...

Pero a los adultos se les pide que permanezcan en este estado de indecisión y transición de modo permanente. A saber:

1. Se gusta la cultura actual más de la incertidumbre que de la respuesta ante las cuestiones trascendentes y centrales de la vida humana.

2. Se tiende a desconfiar de aquellos proyectos vitales que exijan posponer las satisfacciones y que incluso pidan sacrificios en favor de un valor superior al propio y momentáneo bienestar.

3. Los compromisos permanentes suelen hacerse muy complicados. Aunque en el fondo todos los necesitemos como el comer para ser en verdad personas. ¿O los hijos no prefieren que sus padres se quieran siempre?

4. Se fomenta el deseo como fuente de legitimidad, el derecho antes que el deber, la exigencia antes que la generosidad.

5. Se busca hacer creer que las frustraciones se pueden compensar con otras cosas, que no hace falta crecer interiormente para superarlas y para hacerse más fuerte ante las dificultades.

6. El culto a la juventud. No se puede parecer viejo. Hay que aparentar juventud, lozanía. Si no, pues hay que hacer dieta y operarse.

7. Se brinda una apariencia de individualidad, cuando en el fondo todo el mundo termina siendo muy parecido, pues los medios de comunicación y las campañas publicitarias se encargan de moldear nuestra mentalidad.

Habría que preguntarse si en verdad se puede tejer en una sociedad fuerte y solidaria, de hombres y mujeres valerosos, con estos mimbres. Yo lo dudo. Creo que habría que fomentar otro tipo de valores. Porque lo que está en juego es valiosísimo.

No sé, supongo que estas son una serie de ideas que habría que ponderar y desarrollar. Hoy solo hay tiempo para lanzarlas al ciberespacio y compartirlas con los lectores. Si es que hay alguno.

viernes, 4 de junio de 2010

Elogio de la bicicleta


MARC, Augé, Elogio de la bicicleta, Gedisa, Barcelona, 2009.

Se supone que el autor es un intelectual francés de prestigio... no lo sé, tampoco me importa mucho. Pero ha escrito este librito de unas 100 páginas, un ensayito en el que revela su pasión -un tanto genérica- por la bicicleta, a la que convierte en instrumento de una sociedad diferente. En el fondo se trata de un alegato para que quienes no estén implicados en esta forma de vida, porque para él la bicicleta significa mucho más que un medio de transporte barato y no contaminante o un deporte agónico y epico.

En una de las solapas se destacan tres sentencias:
"El milagro del ciclismo devuelve a la ciudad su carácter de tierra de aventura o, al menos, de travesía".
"El ciclismo es un humanismo: pedaleo, luego existo".
"¡Arriba las bicicletas, para cambiar la vida!"

Que pueden resumir lo que este libro pretende. Quizás no comparto la parte utópica, porque como se dice hoy en día, el autor se raya un tanto. Pero sí hace mención de una realidad palmaria: habría que facilitar el uso de la bicicleta en los desplazamientos. Facilitaría mucho la vida de las ciudades. Que se lo digan a los de Amsterdam... Recomendado para los apasionados de la bici o para urbanistas utópicos...

¿Turquía en la Unión Europea?


La Unión Europea está en una de las fases más complicadas de su historia. Las corrientes mayoritarias de opinión, dirigidas por las castas políticas enel poder, van en la dirección economicista: es decir, que el problema está en los asuntos económicos. Pero no estoy de acuerdo. Creo que el problema está en que Europa no cree en su propia identidad. El otro día Joaquín Sabina decía que Europa es una señora menopáusica y enjoyada. Creo que el problema es que Europa ha renunciado a su identidad, y vive huérfana, desorientada. La Unión Europea nació al albur del estremecimiento ante los totalitarismos nazis, fascistas y comunistas, que se cargaron de un plumazo la esperanza de un equilibrio de poderes entre naciones poderosas pero enfrentadas y provocaron las innumerables vergüenzas del siglo XX.

Hoy, tras el fracaso de la Constitución Europea -yo voté no a esa constitución, y lo hice por estas razones-, me pregunto si Europa sabe a dónde va. Creo que no. Europa nace de la filosofía griega, del derecho romano y de la religión cristiana. Quitando eso, Europa no es nada. Un mercado o un museo. Pero nada más.

Parece que incluso quiere integrara un país que tradicionalmente ha sido la gran amenaza de Europa, Turquía. En ninguno de los actos fundacionales: ni en Roma, ni en Grecia, ni en el Cristianismo, está la nación otomana. Sé que las cosas cambian, pero los aspectos identitarios cuentan. Yo preferiría que se considerara a Turquía un país asociado, pero no integrado en Europa. Porque nunca lo ha sido.

Últimamente, con el incidente de la flotilla de la libertad, pues otro motivo más.
"Europa, sé tú misma; aviva tus raíces."

jueves, 3 de junio de 2010

Sentido común


Dicen que el sentido común es el menos común de todos los sentidos, pero ¡diantres! ¡Qué falta nos hace por estos lares! He comentado con amigos cómo a pesar de todas las modernidades y de todo lo sofisticados que nos hacemos, a veces parece que de las cosas importantes estamos a considerable distancia de nuestros padres y abuelos. Quizás por eso hay hueco en medio de tanta fachada y campaña de diseño superchupi espacio para un señor como Leopoldo Abadía, que es como el abuelo chistoso y listo que todo nieto querría tener, que puede que no tenga la dentadura y la planta de tu presentador favorito de la tele, pero que dice cosas que nos gusta escuchar. Acaso porque son verdad (en esto se ve que no reniego de la condición humana...)

Una buena amiga me ha hecho llegar esta confesión que hace Leopoldo Abadía. Ya ha aparecido otra vez en este blog. Se ve que me interesa... Con él les dejo:

Leopoldo Abadía (autor de "La crisis Ninja") dice en su artículo: Me escribe un amigo qy me cuenta que no sabe qué hacer al respecto de sus hijos: no sabe si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios los coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece
que no tiene que ver con su preocupación. En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos
y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más
convencido: "¡y a mí, ¿qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros
de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis
cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día,que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española

2. La segunda guerra mundial

3. Las dos bombas atómicas

4. Corea

5. Vietnam

6. Los Balcanes

7. Afganistán

8. Irak

9. Internet

10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin
pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante:
intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a
pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha
escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios
sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena
formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora
joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a
darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, dicendo que hay que saber inglés y todas esas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basuram que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.

2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y
a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

miércoles, 2 de junio de 2010

Rectificar


Dice así el diccionario de la RAE:

(Del lat. rectificāre; de rectus, recto, y facĕre, hacer).

1. tr. Reducir algo a la exactitud que debe tener.

2. tr. Dicho de una persona: Procurar reducir a la conveniente exactitud y certeza los dichos o hechos que se le atribuyen.

3. tr. Contradecir a alguien en lo que ha dicho, por considerarlo erróneo.

4. tr. Modificar la propia opinión que se ha expuesto antes.

5. tr. Corregir las imperfecciones, errores o defectos de algo ya hecho.

6. tr. Electr. Convertir una corriente alterna en continua.

7. tr. Geom. Hallar una recta cuya longitud sea igual a la de una curva dada.

8. tr. Mec. Mecanizar una pieza con el fin de que tenga sus medidas exactas.

9. tr. Quím. Purificar líquidos por destilación.

10. prnl. Dicho de una persona: Enmendar sus actos o su proceder.


Dicen que es tiempo de rectificar para nuestro presidente del gobierno. Un ex, Felipe, le ha puesto a caldo, llamándole necio de un modo sibilino, porque algunos lanzan dardos y el peor fuego siempre es el amigo -que se lo pregunten a Bono, si se confirma la tesis de que lo que tiene se lo están montando para eliminar cualquier alternativa a Don José Luis-.

No sé muy bien la acepción que debería corresponderle a lo que está últimamente teniendo que hacer nuestro amado líder, obligado por las circunstancias y por las exigencias insoslayables de quienes mandan...

Pero el caso es que la fuerza de los hechos está haciendo que vayan siendo cada vez más los que piensen que este señor nos ha estado vendiendo una moto, y que los discursos cursis están bien, pero que en el fondo gobernar es saber anticiparse a las consecuencias de las decisiones que hay que tomar, y que por mucha campaña de imagen que se haga, los refranes trabajan: se puede engañar a unos cuantos todo el tiempo, se puede engañar a todos durante un tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.


Nota al pie: rectifica no porque sienta que se ha equivocado, sino porque no puede hacer aquello que dice: no dejes que al realidad te estropee una buena consigna. Son los excesos de quien se cree con patente de corso en el terreno de la ideología. Si su camino de vuelta hacia el sentido común y el proyecto compartido por casi todos los que creemos en España es por convencimiento personal, olé. Que conste.

martes, 1 de junio de 2010

10 claves de la educación


Estas son, según el autor, las claves del momento educativo y cultural al que asistimos y en el que estamos involucrados:

1. La condición humana.
2. Los sentimientos.
3. La familiLa.
4. La autoridad.
5. El arte de escuchar.
6. La conciencia moral.
7. Los medios de comunicación.
8. La gestión del placer.
9. El esfuerzo necesario.
10. El sentido común y el buen humor.

AYLLÓN, José Ramón, 10 claves de la educación, Palabra, Madrid, 2009.
Ficha.
Interesante ensayo, de los que merece la pena releer y repasar. Cada uno de los capítulos corresponden con cada una de las claves. En cada uno de ellos realiza un diagnóstico de su valor, de la situación presente al respecto de estos valores, y asesora a los ávidos del tema con una figura del pensamiento universal y con un libro que ilustra su modo de ver este tema.
Lo cierto es que como se puede apreciar, la serie de temas sobre educación se alejan de los que atienden preferentemente los políticos y los que viven a favor de corriente ideológica. Quizás por ello es más interesante.
El autor es un intelectual muy válido. Su corriente es la filosofía del hombre, y no trata tanto de la mera especulación teórica sino de su didáctica. Ha elaborado diversos libros y manuales de Educación Secundaria. WEB PERSONAL.

Los que estamos en el día a día de la ensañanza, en primera línea, agradecemos que haya materiales como éste, que faciliten que cada uno vaya encontrando un modo de entender la persona. Está claro: si en nuestras manos están personas en formación, uno debe saber cómo es una persona en plenitud, para poder ayudar a despertar y desarrollar plenamente la humanidad de los que aún están a medio camino.
Muy recomendable para todos los que están preocupados por la educación.