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domingo, 20 de marzo de 2011

La vorágine informativa


Vagamos de un lugar a otro del mundo, guiados por los medios de comunicación globales, con una velocidad solo comparable a la falta de rigor informativo. ¿Dónde está la forma verdaderamente humana de graduar el valor de las cosas? Me llama mucho la atención cómo las cosas ganan y pierden importancia sin saber muy bien según qué factores. Ayer fue Japón, hoy es Libia, mañana será... Parece que se nos lleva de un lugar a otro del mundo, también ideológicamente. Si ayer apoyar la guerra de Irak era propio de asesinos, hoy apoyar la de Libia es de humanitarios. ¿Alguien entiende algo? Mientras, la primavera avanza inexorablemente, como la cuaresma, aunque ni nos paremos un minuto a pensar sobre ello. Me siento en el medio de una corriente, comprobando lo infructuoso que sería intentar nadar enfrentándome a ella, arrastrado por la fuerza de los acontecimientos. Y solo aferrado a las cosas que siempre que creído verdaderas. Con todas mis limitaciones.

jueves, 5 de agosto de 2010

Valorando las cosas

¿De verdad tiene que venir la esposa del Presidente de los E.E.U.U. a visitar el sur de España para que caigamos en la cuenta de su inmenso valor artístico e histórico? Supongo que este no es el foco principal de atención estos días de visita. Los temas de discusión son does: el primero, si en verdad hace falta armar tanto revuelo; el segundo, el valor económico que tiene dicha expectación como campaña publicitaria para Marbella, la Costa del Sol y -por extensión- del Andalucía.

Hoy se ha pasado esta señora, su hija y todo su séquito por el centro histórico de Granada. como es natural, dada la pomposidad discreta y las medidas de seguridad, han paralizado dicho centro... Y todos tan contentos.

Lo que estos hechos me han sugerido es la gran belleza de esta ciudad -un valor único en todo el mundo- y su profundo valor histórico -Granada fue la última plaza hispánica que pasó a formar parte de la Corona unificada por los Reyes Católicos- y artístico.

Granada es preciosa. He tenido la suerte de visitarla un par de ocasiones y me gustaría volver a hacerlo. Aunque a mí no me corten todo el centro historico... (mejor, las ciudades son para que la gente pase por ellas; si están vacías, será algo excepcional y extraño)

Vean, vean...

viernes, 16 de julio de 2010

Faltan españoles...

A pesar de que la victoria de nuestra selección de fútbol ha mostrado como a pesar de que nuestra clase política sigue dedicada a convertir a nuestra nación en un piltrafa, hay una vinculación profunda con nuestro destino común, este post no trata de ser una soflama política.

Se trata de plantear una cuestión de fondo: la evolución de la población, si sigue como viene, echará a perder el Estado de Bienestar, a no ser que cambien mucho las cosas.

Lo digo al hilo de un artículo muy inquietante. LEER AQUÍ. Esta es nuestra pirámide de población:

Está claro: en poco tiempo faltarán personas que trabajen para ganarse la vida y ayudar a que otros se la puedan ganar: servicios públicos, previsión social, etc. En verde, los que faltan:Hay tres alternativas:
1. Eliminar servicios, privatizándolos -con lo que algunos no podrán acceder a ellos- o disminuyéndolos drásticamente.

2. Subir radicalmente los impuestos, de modo que unos -los trabajadores- no puedan ganarse la vida, sino que tengan que -exclusivamente- ganársela a otros. que además, estarán administrados por los políticos...

3. Fomentar la natalidad, con decisiones que favorezcan a las familias, que arropen a los padres que tomen la valiente decisión de traer gente al mundo, que les den la importancia que en el fondo merecen. Creo que en un país europeo, habría que confirmarlo, una familia con madre, padre y tres hijos menores de edad no solo tiene dos votos, sino cinco.

¿Cuál de las sendas parece que estamos recorriendo? La tercera parece que no...

miércoles, 14 de julio de 2010

Talento bien gestionado


Al hilo de la gradiosa victoria de la Selección Española de Fútbol en el Campeonato del Mundo, aparte de la euforia, del sonoro VIVA ESPAÑA, se me ocurre una reflexión. Quizá también mediatizada por la situación de muchos...

La aparición de cualquier expresión de talento suele ser menos asombrosa de lo que debiera. No es infrecuente malgastar capacidades. Muchas veces los que tienen la misión de reconocer ese talento y guiarlo hacia la consecución de objetivos no hacen bien su trabajo, y el mérito se ve malogrado. No son pocas estas veces...

En el deporte, la exigencia de resultados -es lo que da la competencia directa- y la claridad de los objetivos trae consigo que el talento sea el valor.

El quid de la cuestión es cómo se gestiona este talento: motivación, trabajo conjunto, selección de estrategias... También hay que saber readaptar el proyecto a través del desarrollo de los acontecimientos.

Por todo esto, hay que aprender del éxito deportivo como se puede aprovechar las capacidades individuales, como se ha de unir voluntades para construir un proyecto común, como hay que saber motivar a las personas.

Que se lo apliquen todos los que deseen hacer un buen trabajo, una obra bien hecha. Sobre todo si se trata de hacer trabajr a personas. Porque tantas veces reina la mediocridad...

lunes, 5 de julio de 2010

Los puestos de poder

El poder es una realidad presente en todas las esferas de la vida. La RAE lo define en su primera acepción como tener expedita la facultad o potencia de hacer algo, lo que me arriesgo a interpretar como la capacidad de decidir o de influir. En algo o en alguien. Del poder tenemos todos los seres humanos conocimiento inmediato, porque hemos sido hijos, alumnos, trabajdores, ciudadanos, etc.
Por el poder los que lo ejercen tienen influencia para modificar el tránsito de las cosas que suceden, impidiendo o favireciendo su suceso. Y eso da mucho vértigo... para quien se lo plantea y tiene respeto a las consecuencias que ineludiblemente eso tiene para las vidas de los semejantes.

Pero el poder tiene también sus atractivos, porque seguro que reviste al poderoso, le da prestigio -quizá por los aduladores, por los que temen, por los que lo necesitan- otros beneficios que se añaden al propio ejercicio de ese rol.

Esto sería una reflexión bastante general, pero lo que últimamente me acompaña otra mucho más concreta: ¿por qué los puestos de poder no los ocupan siempre los más dignos, los más válidos, los más sabios, los más bondadosos? ¿No sería eso lo mejor? Las decisiones serían las más sabias, las más ponderadas, las más constructivas, las menos dolorosas...

¿Pero no es verdad que la realidad es que muchas veces los ocupan aquellos que desean beneficiarse de esos aderezos que el poder da a quien ocupa el lugar propicio para ejercerlo? Y esto sucede a todas las escalas y en todos los terrenos, no vayamos a hablar tan pronto de los políticos...

Ese es quizás uno de los grandes problemas de las sociedades humanas. Y difícil de resolver, porque son legión las obras de arte y de pensamiento que versan sobre esta compleja cuestión. Ahora mismo me vienen a la memoria algunas como El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, Ricardo III o Hamlet de Shakespeare.

La propia organización del estado en los Estado Unidos de América se basa en crear contrapesos al poder, para que quien lo ejerza, con los riesgos que supone para los ciudadanos en caso de su ejercicio despótico (ya se sabe: el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente).

Yo hoy quiero terminar esta reflexión con un vídeo. La pena es que solo lo he encontrado en italiano (con un poco de esfuerzo se entiende bastante del contenido). El detalle es que Marco Aurelio quiere entregarle el poder a su general Máximo para que sea él quien renueve y reforme el Estado, aquejado de unas corruptelas que le han arrebatado su naturaleza original. La clave está en el segundo 4'24'', cuando Máximo argumenta la razón de su rechazo.

miércoles, 30 de junio de 2010

La bandera en el balcón


¿Ves la foto? Puede ser cualquiera de los balcones de cualquier ciudad o pueblo de España -no sé si en todas sus regiones (sic)-. La selección de fútbol está en pleno campeonato del mundo, y somos muchos los que hemos colocado nuestra enseña en el balcón o en la terraza, para que todo el que pase debajo de nuestra casa vea que ahí vive alguien que disfruta participando de esta gran empresa común que se llama España.

Curioso, es como si todos esperásemos a que pase algo extraordinario o que otros empiecen, porque en mi urbanización la saqué hace unos diez días y ya son seis las banderas que hay colocadas...

Tengo un amigo que dice que es una pena que las grandes uniones y confraternizaciones se produzcan cuando hay un enemigo común, y que se aprovecharía fantásticamente ese gran potencial si fuéramos capaces de unirmos sin necesidad de hacerlo contra alguien, sino a favor de algo. ¿Qué opináis sobre esto?

No sé si ganar una competición deportiva puede entrar en esa órbita -en el fondo sabemos solo que es un juego-, pero es agradable comprobar como contra lo que nos han intentado vender los políticos de baja categoría y ambición desmedida, que ser español es algo de lo que uno puede sentirse agraciado y orgulloso, sin necesidad de ser intolerante o partidario de regímenes políticos dictatoriales.

España tiene muchos problemas, está inmersa en una gran crisis multiforme: gobiernos, clase política, familia, trabajo, educación, economía, terrorismo, nacionalismos periféricos, etc. Pero hoy hay muchas banderas ondeando en nuestros balcones, que acaso son símbolos de una comunidad humana llena de futuro.

viernes, 25 de junio de 2010

Murmurar


¿Por qué gusta tanto murmurar, hablar a las espaldas, criticar, rajar? La verdad es que todos hemos encontrado alguna vez placer en contarle algo picante o vergonzoso a alguien, da como prestigio ver la cara de sorpresa y de curiosidad maliciosa en quien recibe las informaciones o los meros rumores que hemos oído por ahí...

La verdad es que es morboso el asunto, pero habría que ser conscientes lo inútiles que son para la convivencia con nuestros semejantes, porque con ellos se pudre la convivencia, con ellos se caricaturiza a las personas, con ellos nos hacemos peores.

En mi colegio sucede mucho, y da un poco de pena y de rabia. Lo primero porque suponen añadir leña al fuego de la desidia y porque merman nuestras energías y capacidades, porque destruyen el grupo. Lo segundo porque en el fondo siempre son medias verdades u opiniones interesadas, y el principado es de la mentira.

Supongo que eso debe de ser parte importante de lo que los evangelios llaman cizaña, que crece al tiempo que el trigo, que puede ahogarlo si uno no está atento para escardar con valor y con mucha, pero que mucha prudencia.

Este curso no he caído mucho en este vicio vil, digamos que menos que en otros años, pero uno ha de estar alerta siempre, porque el espíritu está pronto, pero la carne es débil.

Termino este post con una sentencia -hoy he salido sentencioso- que en parte me invento y en parte saco de otro lugar, aunque no recuerdo ahora de donde -esto es una concesión a mi mujer, que siempre me recuerda que no está bien apropiarse de las ideas ajenas sin citarlas-; no sé si tiene mucho que ver con lo anterior, pero algo sí -las murmuraciones suelen adornarse para parecer más suculentas-:
"La verdad se cuenta; la mentira se inventa." Pues eso.

jueves, 24 de junio de 2010

Gestionar la importancia de las cosas


La verdad es que me asaltan varias impresiones sobre la realidad que percibo, y creo que el título de este post puede calibrar lo que me interesa compartir.

Todos los días veo las noticias, o las escucho, o las leo. Y hay una tendencia que creo bastante inevitable. Las realidades más terribles, las más graves, aparecen pocos segundos antes o después de las más frívolas, las más intrascendentes. Y se dicen en un tono muy similar. Uno puede abrir un telediario afirmando que en agosto en el sur de España hace calor y acto seguido da las cifras de paro o apunta que en la guerra de Afganistán ha habido un montón de muertos. Opino que todos creemos encontrar que no está en el mismo plano, pero creo que en el fondo nos hace más difícil calibrar el valor que tienen los acontecimientos.

Por otro lado, el régimen de vida que seguimos por estos lares hace difícil la reflexión reposada, la consideración de todo lo que nos pasa, la contemplación de lo que pasa a nuestro alrededor. Vamos corriendo, pero cuando uno está corriendo todo el día pierde tacto para pararse y apreciar lo que nos pasa, y las consencuencias de nuestros actos y omisiones.

Hoy es un buen día para romper con esta cadena, para montarse la vida de tal modo que no haga falta correr siempre, para considerar que deben crecer los tiempos dedicados a loque de verdad cuenta. Que para distraerse siempre hay actividades y propuestas múltiples.

¿Qué hay más importante que tu familia?

Quizás esto lo pienso también porque llevo dos días tratando las notas con los padres de mis dieciocho alumnos. Cosas del final de curso.

martes, 8 de junio de 2010

Estilo de vida adolescente



Ayer mientras pedaleaba por Santa Pola me dio por pensar que se nos vende un estilo de vida que pide ensanchar la etapa de vida transitoria que llamamos adolescencia. La verdad es que ayer, mientras veía las caras de los alumnos que hacían sus declaraciones ante la alcachofa de la tele de turno para ilustrar la celebración de la Prueba de Acceso a la Universidad, conveníamos mi mujer y yo que es una edad poco afortunada. La cara dicen que es el espejo del alma, y ciertamente entre los adolescentes abundan los que tienen rostros y anatomías desproporcionadas. Por no decir de lo que hay en la azotea...

Vaya, que en el fondo un adolescente no sabe a ciencia cierta lo que quiere, aunque diga que lo quiere todo y que sed come el mundo... Que aunque parezca que lo tiene todo asumido, lo que le falta es experiencia y conocimiento cierto de las cosas. Le suele sobrar o bien arrogancia o bien miedos, pero no suele estar hecho.
Pero hoy en día hay elementos culturales de fondo que nos impulsan a no vencer esta etapa. Esto se hace por sus dos márgenes. A los niños se les impulsa a abandonar prematuramente las notas esenciales de la infancia, pues su inocencia y su fantasía son ahogados a base de consumo y picardías. Lo digo porque en nuestra España desde que comienzan su enseñanza secundaria con doce años -yo la empecé con catorce- se quema esta etapa de infancia tardía que tan buenos recuerdos da...

Pero a los adultos se les pide que permanezcan en este estado de indecisión y transición de modo permanente. A saber:

1. Se gusta la cultura actual más de la incertidumbre que de la respuesta ante las cuestiones trascendentes y centrales de la vida humana.

2. Se tiende a desconfiar de aquellos proyectos vitales que exijan posponer las satisfacciones y que incluso pidan sacrificios en favor de un valor superior al propio y momentáneo bienestar.

3. Los compromisos permanentes suelen hacerse muy complicados. Aunque en el fondo todos los necesitemos como el comer para ser en verdad personas. ¿O los hijos no prefieren que sus padres se quieran siempre?

4. Se fomenta el deseo como fuente de legitimidad, el derecho antes que el deber, la exigencia antes que la generosidad.

5. Se busca hacer creer que las frustraciones se pueden compensar con otras cosas, que no hace falta crecer interiormente para superarlas y para hacerse más fuerte ante las dificultades.

6. El culto a la juventud. No se puede parecer viejo. Hay que aparentar juventud, lozanía. Si no, pues hay que hacer dieta y operarse.

7. Se brinda una apariencia de individualidad, cuando en el fondo todo el mundo termina siendo muy parecido, pues los medios de comunicación y las campañas publicitarias se encargan de moldear nuestra mentalidad.

Habría que preguntarse si en verdad se puede tejer en una sociedad fuerte y solidaria, de hombres y mujeres valerosos, con estos mimbres. Yo lo dudo. Creo que habría que fomentar otro tipo de valores. Porque lo que está en juego es valiosísimo.

No sé, supongo que estas son una serie de ideas que habría que ponderar y desarrollar. Hoy solo hay tiempo para lanzarlas al ciberespacio y compartirlas con los lectores. Si es que hay alguno.

viernes, 14 de mayo de 2010

Creatividad


Confieso que en este caso admiro profundamente esta cualidad humana, quizás porque carezco en gran medida de ella. Pero quizás también porque estoy persuadido de que es la creatividad la capacidad más sorprendente de las que tiene el ser humano. Uno echa un vistazo al arte y se queda pasmado, soprendido, mudo. También en la historia de la ciencia hay elementos sorprendentes. Pero también en un programa de monólogos, en la forma de vestirse, en la forma de comunicarse, en cómo se solucionan los problemas. Me maravilla encontrar una obra que al principio no era nada, y que a través de la acción queda compuesta de un modo tremendamente armónico, de tal modo que parece que no podría haber sido de otro modo. Además, creo que solo a través de la creatividad se abren nuevas vías para la vida de los hombres. Creo que con la creatividad el hombre se parece de algún modo misterioso al propio Dios, y que contemplar y desarrollar lo que nace de la creatividad de los hombres es adentrarse en el misterio del cosmos. Creo que si la creatividad sigue viva, hay esperanza. No la sofoques nunca, dale ánimos.

lunes, 5 de abril de 2010

Quitar lo que sobre

Conforme van pasando los días y las horas se nos van pegando muchas cosas. Es una forma de verlo.
Otra, que estamos llamados a liberarnos de las ataduras que nos oprimen para poder surgir llenos de vigor y dispuestos a cumplir nuestra particular misión en el mundo.
Es más, algunos genios saben ver lo que esconde lo que aparentemente es tosco e inservible.

Estas reflexiones me surgieron en la Galería de la Academia, en Florencia, cuando nos acercamos a ver el legendario David. Esta majestuosa escultura está el fondo de un pasillo, ilumniada sabiamente. Pero caminado hacia ella se encuentran estas cuatro. Son también del gran Miguel Ángel, y se llaman los cuatro esclavos. No sabía que existían, por lo que la sorpresa fue supina. Se trata de cuatro esculturas incompletas, que muestran el proceso de nacimiento de una escultura. Allí el volumen del cuerpo toma importancia, y las posturas se reflejan mucho más radicalmente.
La vida del hombre acaso es la tarea permanente de liberarse de las obsesiones y de las opresiones que atenazan su espíritu.

Sirven estas esculturas, verdaderas obras maestras, con el añadido de su inconclusión, para relfexionar sobre todo esto. Aunque es cierto que estas fotografías no son sino la sombra de su original. Pero es lo que se puede hacer aquí...

martes, 30 de marzo de 2010

No está escrita


Me gustó mucho esta frase cuando la leí trabajando en los textos del que nos dejó hace ya casi 5 años, Juan Pablo II:
"La historia no es simplemente un proceso necesario hacia lo mejor, sino más bien un acontecimiento de libertad, más aún, un combate entre libertades."

No se trata de una gran definición, sino de una forma de subrayar una situación que tiene la familia en nuestra coyuntura cultural. Se puede encontrar en la exhortación apostólica Familiaris Consortio, en su secuencia 6.

Pero muestra algo de lo que deberíamos persuadirnos. La historia de la humanidad, la historia de cada uno de nosotros por tanto, no está escrita, no está ya determinada. Somos nosotros mismos, los hombres, quienes vamos tejiendo la trama con nuestros hechos. La tejen los que prefieren inmolarse rodeados de explosivos y la tejen quienes saben cómo mantener la esperanza y el amor a lo largo de toda una vida. La mayoría estamos como a medias, buscando nuestro lugar.

Todo está en nuego de lo que seamos capaces de hacer. La historia camina siempre hacia delante, y no deja de proponernos el reto de ser lo suficientemente audaces para ir dando pasos para descubrir quiénes somos...

PD. Por eso me desazona tanto el encuentro con posturas que en el fondo desconfían de que podamos encontrar la verdad; sin ella la libertad no es sino la de la hoja caída, la que solo parece volar, pues en el fondo la llevan los vientos del momento hasta que termina pudriéndose.

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Esclavos de las emociones?

Se trata de un fenómeno de gran envergadura, por lo que tiene derivas en todas las dimensiones de la vida. Donde quiera que uno esté se encuentra con esta poderosa realidad, que se adhiere firmemente a cada paso que tratamos de dar...

¿De qué se trata? Pues de uno de los más fuertes aliados de eso que se llama ahora dictadura del relativismo, del gran poder que se concede a la emoción y los sentimientos.
Son las emociones que alguien experimenta las que ponderan el valor de cada realidad. Esto tiene consecuencias muy variadas, porque si las emociones varían, algo que es tremendamente frecuente porque de suyo son volubles, ha de cambiar el valor que le damos a la realidad y la tendencia que debe marcar nuestra vida... Cuántas familias se rompen por esta mentecata idea... Cuántos proyectos vitales no pueden consolidarse por no edificar más que sobre la arena de las emociones...

Creo que las emociones son importantes, faltaría más... ¿Pero no es el hombre más que un guiñapo caótico de emociones esquivas?

¿Quién es el valiente que se mete en según que aventuras si se afana solo en sentirse bien consigo mismo? No me convence esta idea, la verdad...

domingo, 7 de marzo de 2010

Pura contingencia

Parece ser que al final va ser verdad que la extinción de los grandes dinosaurios tuvo mucho que ver con la venida no del Mesías, sino de un gran pedrusco.

Confirman que un meteorito gigante llevó a la extinción a los dinosaurios

El trabajo de tres paleontólogos de la Universidad de Zaragoza ha resuelto el enigma de la extinción de los dinosaurios. Confrontando diversos estudios, han confirmado que se debió al brutal impacto de un gigantesco meteorito.
EUROPA PRESS
Una revisión de estudios en la que participan tres paleontólogos de la Universidad de Zaragoza confirma que la extinción masiva que se produjo hacia finales del periodo Cretácico, hace unos 65,5 millones de años, y que acabó con el dominio de los dinosaurios en el planeta fue originada por el impacto de un asteroide. El trabajo, que se publica en la revista Science, es fruto de la colaboración de 38 expertos de Europa, Estados Unidos, México, Canadá y Japón.

La fuente es http://www.libertaddigital.com (seguir leyendo).

En el artículo se explican de modo sencillo las vicisitudes y observaciones que tienen tamaña conclusión, que a mí me ha impacatado por lo que tiene de relación con los desastres naturales y con la propia excepcionalidad de la mera existencia del ser humano como especie peculiar de ser vivo.

Me hace pensar sobre que quizás nosotros estamos sobre la tierra por alguna oscura o luminosa razón, y con ello palpita en mí el hálito del misterio profundo que envuelve la existencia del hombre y su especial condición.

viernes, 5 de marzo de 2010

Hay mucha gente que vale la pena

Así es. Aunque a veces nos lleguen otro tipo de informaciones, de rumores, de experiencias. Llevo un tiempo pensando que las cosas buenas de la vida vienen siempre entretejidas con las más terribles, y quizás últimamente estoy quedándome perplejo las más de las veces, porque no sé porqué se tiende a pensar que hay algún atisbo de justicia inmanente que hace que a quien lo lucha y lo merece se le concede... Pero así no sucede.

Esa gente que merece la pena ilumina nuestras vidas, configura quiénes somos. Lo que hacemos y con quien lo hacemos es lo que nos hace personas y el tipo de personas que somos. Hay que cuidar a esa gente. Solo así podemos llegar a ser quiénes somos. Además, se merecen todo y más.

domingo, 21 de febrero de 2010

Realidad originante


¿Qué es lo que hace que las cosas no solo sean soportables, sino encantadoras?
Llevo un itempo pensando en este tipo de cosas, y simpre se me ocurre que es el amor lo que vuelve las cosas accesibles, apasionantes, bellas.
Lo que pasa es que creo que hay un sentimentalismo rampante, todo se filtra y se valora desde el prisma emocional. Claro, la realidad del amor tiene un reflejo en el mundo emocional y sentimental, pero creo que hay un fundamento más hondo, que excede de lo que puede definirse como claro y distinto de todo lo demás.
Por ello quiero escapar de la mera exposición del valor romántico del amor para reforzar el valor que en realidad esta energía tan poderosa tiene.
Sin este amor, las cosas se vuelven muchas veces odiosas, tediosas y hostiles. Con esta fuerza maravillosa, hoy comienza el mundo.
Nunca es una realidad estática, nunca es fácil, nunca está del todo logrado. Pero ofrece sentido para las vidas, las llena, las hace humanas.

lunes, 8 de febrero de 2010

Cuestión de perspectiva

He recibido (gracias Aurelia) un pps que me ha hecho pensar en que vivimos en épocas de victimismo, pero que en la mayoría de las ocasiones desenfocan la realidad y nos hacen sufrir de modo innecesario.
Nos quejamos de muchas cosas, nos fijamos en lo accidental e ignoramos el valor de las cosas fundamentales.
Por ejemplo, uno llega a casa cansado de trabajar y se le pone una leche (digamos) agria porque hay un cerro de plancha y la casa está desordenada... Se ahorraría algo de dolor si piensa que en realidad es profundamente afortunado porque tiene trabajo y domicilio. ¿No es eso más importante? Pues esto va en este tono...

sábado, 30 de enero de 2010

Una visión para las cosas

Escuchando una tertulia de Radio Nacional sobre la paz, cuyos contertulios -todos ellos, incluida Pepa Fernández, su presentadora- pueden encuadrarse en una forma de pensamiento de salón, un tanto versallesco, pero que huele a postmodernidad...
ME ha parecido que rondan en muchas ocasiones expresiones y respuestas que da la cosmovisión que aporta el cristianismo, ésta llena de sabiduría y de valor. Pero rezuman una mentalidad en la que se pretende etar más allá de la respuesta religiosa, lo que me sugiere varios interrogantes:
¿Cómo hacer notar que hay una gran sabiduría -bimilenaria- en el pensar yel hacer cristiano?
¿No nos parecemos socialmente a quienes renuncian a la herencia del padre y se buscan la vida por sí mismos?
¿Tendremos cómo el pródigo que volver con el rabo entre las piernas?
¿La deriva de la humanidad será otra?
De todos modos, creo que hay mucho lenguaje en el cristianismo que debería ser desentrañado para hacerlo verdaderamente significativo. Porque lo es. Y muy atractivo.

viernes, 29 de enero de 2010

Iniciativas

De un tiempo a esta parte se hace complicado explicitar el valor que tiene la expresión de los símbolos religiosos. Estando como estamos en vísperas del penúltimo estertor de nuestro amado gobierno, la ley sobre libertad religiosa, la que pretende extirpar minuciosamente lo que desde su parecer parece una intromisión de la opinión particular religiosa en la esfera pública, para no ofender a quienes se sientan ofendidos por la presencia de una cruz habitada por Jesucristo. He leído por ahí, sin dar muchas vueltas, entre pps que vienen y van y en algunos blogs a los que soy medianamente asiduo, que es ahora cuando hay que recordar lo que puede significar este símbolo y su presencia. Solo buscando un rato, como suele pasar, el material es inabarcable. Por ello me limito a acompañar a quienes se acerquen a este rincón virtual con una magnífica obra de arte, el crucificado de Giotto que hay colocado en el centro de Santa María Novella, en Florencia. Es sobrecogedora, pues el artista fue uno de los pioneros que trató de encarnar al Cristo, hacerlo parecer un verdadero hombre. Su sereno patetismo sugiere el dolor redentor, la esperanza de quien espera que su propio dolor es recogido por el mismo Dios para darle un sentido, para destruirlo como destino definitivo del hombre. La esperanza que da la fe en Cristo es semilla de una sociedad más humana.

martes, 29 de diciembre de 2009

El riesgo


Hace unos días la hermandad que formamos un grupo de amigos muy cercano recibía un palo considerable, en forma de muerte inesperada. Aparte del choque y de la incomprensión, se me vino a la mente la realidad del riesgo en las vidas de los hombres.

Creo que no hace falta ser un avezado historiador -basta con hablar con los abuelos- para comprender que hace unos decenios la vida fue mucho más complicada e insegura. Es más, en gran parte de la tierra hay hombres y mujeres que pueden glosar esta experiencia en primera persona hoy mismo. Hoy tenemos la suerte de haber aprendido a comprender algunos secretos que encierra la creación, que aplicados a la tecnología o a la medicina hacen posible que obstáculos insalvables hoy sean cosa fácil.

Hemos aprendido a controlar muchos elementos de nuestra vida, y todo ello, bien reforzado por una serie de planteamientos vitales, ha adormecido esa sensación de profunda contingencia que es la existencia del hombre.

Pero las experiencias de la vida a veces nos despiertan del modo más descarnado. ¿No creéis?

(Otro día seguiré escribiendo sobre esto, porque tiene relevantes contrastes; últimamente prefiero dejar entradas cortas...)