He recibido (gracias Aurelia) un pps que me ha hecho pensar en que vivimos en épocas de victimismo, pero que en la mayoría de las ocasiones desenfocan la realidad y nos hacen sufrir de modo innecesario.
Nos quejamos de muchas cosas, nos fijamos en lo accidental e ignoramos el valor de las cosas fundamentales.
Por ejemplo, uno llega a casa cansado de trabajar y se le pone una leche (digamos) agria porque hay un cerro de plancha y la casa está desordenada... Se ahorraría algo de dolor si piensa que en realidad es profundamente afortunado porque tiene trabajo y domicilio. ¿No es eso más importante? Pues esto va en este tono...
La espiritualidad en la era del yo: de las monjas del Siglo de Oro a la
“espiriyoalidad” contemporánea
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“Nos tentaba imaginar que nuestra angustia era solo nuestra, pero en el
fondo sabíamos que nadie lograba escapar a la desazón tentacular de una
gran cri...
Hace 3 horas

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