viernes, 10 de septiembre de 2010

Los sindicatos que nos hacen falta

... o los que a mí me gustaría que estuvieran hoy activos.

Vaya por delante que creo en el valor de los sindicatos. Estoy afiliado a uno desde hace más de 12 años -y llevo trabjando 10-. Son unos actores necesarios en la selva económica. Y vaya justo al lado que, al igual que sucede con los políticos, hay tanto que eliminar y mejorar en la forma de entender y practicar el sindicalismo en nuestro contexto...

Nos hace falta recuperar el valor del trabajo, sobre todo su valor para configurar a la persona. Pero salvo los sindicatos autodenominados profesionales, pequeños y aorillados por las grandes centrales, de eso no hay nada de nada.

¿Es posible defender a los trabajadores sin la necesidad de hacerse marxista? Aquí el pensamiento único es agobiante, a pesar de ser el marxismo una ideología funesta y que ha fracasado.

Hacen falta sindicatos que no sean deudores de una mentalidad decimonónica, y que se ganen el respeto de los que deberían ser sus únicos mantenedores: los trabajadores. Aquí y ahora, como son correas de transmisión del poder del Estado, sirven para mantenerse a sí mismos como grupos de presión ideológica.

Hacen falta sindicatos cuya expresión no sean los vídeos de chiquilicuatre -y su cutrerío de brocha gorda- ni la mascarada de Vistalegre -en plena mañana, cómo se nota que los liberados se lo saben montar-. Así no vamos bien...

martes, 7 de septiembre de 2010

Horizontes

Supongo que se me quedó marcado un dibujo que hice en el colegio cuando tenía 13 años, y que eso convierte a esta foto -tomada el otro día en una tórrida tarde de agosto en pleno campo de Elche- en sugerente.

Está claro que todo converge en esa claridad que aparece al fondo de la imagen, donde surge el camino a mano derecha que lleva a la vieja casona descuidada. Todo va hacia allí: arboleda, márgenes del asfalto, el triángulo de cielo azul -lástima que la cámara del móvil no pueda reflejarlo y quede demasiado lechoso-... Es más, si faltara algo, la línea blanca de la carretera lo deja muy claro: camino hacia ese lugar.

Yo sé donde va, porque lo he recorrido otras veces. Pero la instantánea me sugirió eso: caminamos hacia un lugar desconocido, el futuro. Cada uno con sus pertrechos y con sus compañeros. Y en eso gastamos nuestras fuerzas. Incluso es lo que nos da la energía y la costumbre de seguir la vereda. No hay modo de pararse, salvo en los instantes en los que tratamos de eternizar las cosas: memoria, fotos, palabras, este rincón virtual. Lo que sea para recordarnos que de la eternidad por lo menos tenemos la nostalgia y el anhelo. ¿O es precisamente este destino el que nos hace valorarlo de un modo tan especial? Porque hay incluso la promesa de poder recibirla -conquistarla nos viene demasiado grande-. Me intriga mucho.

Y todo porque en este trozo de carretera uno puede liberarse no de pedalear pero sí del solazo que cae por estos lares...

lunes, 6 de septiembre de 2010

Volver a empezar


No, todavía no he visto la película de Garci (aunque me gustaría, claro). Es que hace poco hemos cruzado el rubicón del 2010 - 2011, y como cuando se dan estos pasos hay que llegar, ver y vencer, pues allá vamos.

Lo que pasa es que César lo hizo respadado por las legiones de Roma, y aquí uno no goza del favor de tales primos de zumosol... También es verdad que el romano pudo quedarse en la Península Itálica, y que yo me ciño a lo que manda el calendario que dicta la Dirección General de Personal...

Bueno, el caso es que ya estamos metidos en harina. Y como eso es una suerte, hay que aplicar la sabiduría que da la experiencia, o lo que es lo mismo: ser inteligente.

Como parece que las cuestiones pendientes del curso anterior -y del anterior, y del anterior del anterior...- solo han sido adormecidas al albur del verano, y que no hay toda la voluntad del mundo para reconducirlas, toca navegar en medio de la tormenta, y rentabilizar esfuerzos y experiencias que están por venir. Que ya han comenzado.

Hoy iré por el camino de la reducción al absurdo de aquello que si es señalado y escrito, es desenmascarado y puede perder su aparente fascinación. Así, no vale la pena:

* Perderse en aquellas ocasiones de crítica destructiva.
* Ensañarse en conflictos personales encubiertos en diferencias de criterio profesional.
* Pensar que todos tienen que estar de acuerdo conmigo o que es muy interesante todo lo que hay que decirles.
* Olvidar que lo bueno no es noticia, y que sobreabunda si se sabe mirar para ver.
* Dejar pasar las ocasiones de sumar y de aportar.
(Se aceptan sugerencias de ocasiones fútiles)

No han llegado todavía los alumnos, así que todo esto para llevar lo mejor posible las tareas de organización y adecuación de los recursos para ellos.

Mi cole me gusta, y hay gente muy hábil. Aunque hace falta dejar de perder el tiempo en cosas que no valen la pena. En ello estamos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

La princesa prometida


Otra historia interminable. Ficha de la película.

Encantador cuento infantil - juvenil. Ambientado en un entorno medieval, narra una historia en la que aparecen muchos de los elementos de la tradición caballeresca: amores verdaderos entre príncipes, pócimas, hombres malvados, gigantes, luchas a esgrima, trato cortés, venganzas y envidias...

Su textura está algo pasada de moda. Sus 23 años de edad no pasan en balde. Eso la convierte en un clásico de este tipo de cine, donde aparece la pasión por los cuentos de hadas y su clara exposición de las grandes utopías y las grandes aventuras del hombre sin las mezquindades de los relatos en los que los protagonistas están de vuelta da todo. Más aún, creo que la hace de obligada visión para todos los que quieren darse una vuelta por los tópicos medievales del cine y de los cuentos.

La película se ve con mucho gusto, y vale la pena recrearse en ese lado infantil que a uno le queda y que estaría bien cultivar con esmero. Al estar mucho tiempo con los niños uno se da cuenta de los aderezos y los parapetos que uno se va construyendo con los años, y que ponen difícil ser lo más auténtico que uno fue o es.

Capítulo aparte merece la banda sonora. Compuesta por el gran Mark Knopfler, es una auténtica delicia. Nueve minutos y pico para disfrutar...


Videos tu.tv



Para todos los públicos, sobre todo los que creen en las cosas auténticas. Para quienes desean recrearse con personajes estereotípicos y muy entrañables.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Un pequeño cambio


Ficha de la película.

Otra comedia romántica más para el zurrón... Con todos sus ingredientes, vamos. Agradable y olvidable, pero supone una hora y pico de cine que distrae y entretiene.

Lo mejor son los diálogos entre el niño y el padre, que parecen sacados de otra película más sentimental y original.

Sin muchas pretensiones, creo que es una opción válida para pasar un rato de cine. Porque en estos cuentos de hadas para mayores siempre hay un buen final para irse con buen sabor de boca.

domingo, 29 de agosto de 2010

Autovías y encinas


Atardecer en la Mancha. AP-36 cerca de Las Pedroñeras.

¿Adónde el camino irá? (Pinchar para leer ese poema de A. Machado) Praderas verdes de viñas surcan el paisaje, y los coches pasan como rayos. Cómo ha cambiado la forma de atravesar esta inmensa planicie. Ahora uno se mete en el coche y devora kilómetros con pasmosa facilidad. Dejando pasar los accidentes que convierten en únicos los lugares y nuestros momentos. Sin querer fijarse mucho en ellos. Hoy para viajar hay que cambiar de montura. Y para muestra de la ensoñación, otra imagen pedroñera (la de arriba...)

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Dónde vas, Alfonso XII...


... dónde vas, triste de ti!?

Digo que muchas veces nos pasamos pensando en qué podría ser para que fuera mejor, o en qué parte de mi pasado trunqué un hipotético camino que iba ineludiblemente hacia el éxito...

Pues no. En estos tiempos tardoveraniegos hace falta dejar de buscarse escapatorias y dejar de perderse en esas ensoñaciones como si fueran algo más que eso, ensoñaciones.

Septiembre es tiempo de ponerse manos a la obra, cada uno en sus cosas, y escapar del ¿y si...? De saber cuáles son las gracias de su vida, y de pelear por ellas con lo mejor que uno es y tiene.

No te afanes tanto en lo bien que estaría tener un coche más rápido o más grande, o más nuevo. Piensa lo hermoso que es disponer de tu coche. Así con tu trabajo, con tu carácter...

En esta época culminante de mi vida tengo la sensación de que es el momento en que hay que dejar de buscar evasivas, y que está al alcance de mi mano aprovechar lo que soy y tengo para vivir y facilitar la vida de quienes me rodean.

Por eso, y si le sirve a alguien que lo coja, creo que no hay que lamentarse por lo mejor que no ha sido, sino empezar a poner en práctica ese proyecto personal de vida que ayuda a dar sentido a lo que se vive.

Llega septiembre, y los niños al colegio. Pero espero que no se sufran síndromes postvacacionales, sino que se apuren las oportunidades que da la vida para caminar y hacerlo con valor y con alegría. Creo que esto se puede resumir con éxito, con inteligencia, con sabiduría. ¡Menudo proyecto! ¡Ilusiona!

Bésame mucho


GONZÁLEZ, Carlos, Bésame mucho, Temas de hoy, Madrid, 2008.

Cómo criar a tus hijos con amor. Este es su subtítulo. Es el segundo libro que leo sobre el autor, un pediatra que propugna una revisión del modelo de crianza de los niños, revisando todas las teorías basadas en el conductismo y en la adaptación de los modelos adultos a los niños. La rigidez de las normas es apartada, buscando una educación basada en el respeto, el cariño, la libertad y el amor.

En el libro da un repaso a los temas más frecuentes (alimentación, sueño, comportamiento, etc.) envolviéndolos en el planteamiento que se basa en un retorno a lo instintivo y que es argumentado con referencias a la propia forma de ver el mundo del niño, tratando de que el lector se ponga en ese lugar.

Dije en el post anterior que se trataba de una forma global de ver la vida y la paternidad, y que esto merecía un comentario, dadas las circunstancias. Pues bien, es cierto que es tremendamente atractivo pensar que un planteamiento que abandone por completo la rigidez y confíe ciegamente en la bondad natural del hijo. Pero creo que hay que complementarlo, porque en ocasiones, hay que mostrar donde están los límites que saben conducir lo instintivo. El autor siempre suele comparar el tratamiento que se da a un niño con el que se da al adulto en una sitiación análoga. Pero es que una característica de la infancia es precisamente que está al cargo del adulto, quien debe guiar su conducta para que aprenda a vivir y pueda alcanzar su máximo desarrollo.

Late en el fondo el mito de la bondad intrínseca de los instintos, el buen salvaje. Pero yo creo que la virtud también se aprende, y que hay que ejercitarla. Más aún, que no todos los impulsos son completamente bondadosos... Ahora bien, eso no elimina el cariño y los mimos. Lo que pasa es que hay que saber recordar en todo momento que tu hijo es merecedor de lo mejor de ti. Y que hay que ponerlo en práctica a todas horas.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Mi niño no me come


GONZÁLEZ, Carlos, Dr., Mi niño no me come, Booket - Temas de hoy, Madrid, 2007.

Seguimos con la temática preparatoria... En este caso son 213 páginas escritas por este pediatra maño -que ejerce en Barcelona- que se ha convertido en uno de los adalides de la causa pediátrico - educativa que reivindica los métodos tradicionales de cría y educación de niños: lactancia materna, colecho, alimentación a demanda del niño, relativización de etapas, enseñanza no coercitiva de los hábitos, etc.

Como suele ser habitual en estos manuales, el subtítulo esclarece el contenido: La guía que necesitas para que tu hijo coma sin problemas.

Su tesis básica es que en el fondo el niño sabe la cantidad de comida que tiene que comer y el tipo de alimentos que le convienen, y que es este instinto el que le hace quejarse, o preferir unos alimentos en detrimento de otros. Y en el caso de que solo se pueda recordar una norma para solucionar los problemas de alimentación, se trata de ésta: no obligue a su hijo a comer.

Que hay que confiar al menos un poco en el criterio del niño, que de verdad es el primer interesado en que las cosas vayan bien. Y que las estadísticas no son nada más que eso. De nada sirve que un niño de 7 meses tenga que hacer esto o lo otro. La clave es que el de uno haga o deje de hacer. ¿O no?

Ofrece consejos interesantes para padres primerizos. Destrona a los gurús que pontifican sobre lo que se debe o no debe hacer en cada semana de su desarrollo, y confiar ciegamente en lo general, en vez de atender a las peculiaridades de cada niño.

Como leeré más libros de este señor, vendrá el momento de opinar sobre este planteamiento global, con sus pros y sus contras. Aunque yo soy un mero opinador y no un especialista, pero después, para quien viene, habré de tomar decisiones. Menois mal que no estaré solo para hacerlo...

domingo, 22 de agosto de 2010

Duérmete, niño


ESTIVILL, Dr. Eduard y Béjar, Sylvia, Duérmete, niño, De Bolsillo, Barcelona, 1998.

Tocaba leer el original, blanco de las críticas que ocupaban al anterior libro que he leído. Y la verdad, no es tan fiero el león como lo pintan...
Se trata de un manual para enseñar a dormir a los niños, sin esas exigencias y esa falta de humanidad que se le supone si solo se lee el de la Jové. Lo que está claro es que expone un programa de modificación de conducta "de libro", en el que se busca controlar al máximo las variables y obligar al niño a seguir un proceso de reeducación cambiando sus hábitos relacionados con el sueño.

El planteamiento conductista es claro, como su eficacia... Aunque deberán ser los padres los que evalúen si en cada momento hay que manejar estos programas o funcionan otros. Lo que está claro es que en algún momento hay que eliminar el caos, porque eso ayuda a crecer. Y en el descanso mucho más, pues somos animales de costumbres. Luego decimos que los críos se suben a las barbas de los padres, pero si no hay normas en una casa, se debilitan los cimientos para que se generen personalidades fuertes y sanas. Por otro lado, si hay alguna forma de fomentar hábitos con los niños desde el principio sin enseñar malos hábitos, se ahorrarían muchos lloros... El debate está servido, y habrá que ser sabios para inculcar hábitos saludables, sin que nadie amargue a nadie. ¡Menuda tarea!

Este manual no hace referencia a otras opiniones, solo afirma que si se sigue, funciona. Esa es su mejor publicidad. Pero si uno se da una vuelta por internet, encuentra críticas aviesas...